Las Fechas y El Año Nuevo.

Desde siempre, como seres consientes, intentamos cuantificar el mundo, lo digo a modo de analogía de mi infancia, con la infancia de la humanidad. Siempre curioso, el Homo Sapiens o el hombre que sabe, revisa su entorno, le gusta inventariar que tiene y que no tiene, pero el desarrollo de su lenguaje fue lento, tanto simbólico como oral, las formas de contar derivaron desde lo óntico real y tangible como un río hasta las barreras de lo imaginable y etéreo.

En los primeros tiempos, tal y como ahora, muchas mentes pobres, sólo pensando en sus necesidades básicas y en la sobre vivencia, pocas mentes ricas, iluminadas por la despreocupación y la búsqueda de nuevas formas, de nuevas creaciones, de métodos de asegurar su existencia y la de su progenie de una manera óptima, es decir, con un mínimo de lo que ahora llamaríamos inversión.

Las personas, con dedos de frente, más de tres preferiblemente, saben que el mundo ofrece dentro de su experiencia, diversas periodicidades características, las más simples, cotidianas en su naturaleza: el día y la noche, temporal y escampe entre algunas otras. Algunas menos cotidianas o sencillamente con períodos más prolongados: las temporadas secas y temporadas de lluvia.

Para resumir, los más “inteligentes” aprendieron a contar, a ver las características de la realidad que se repetían, los fenómenos recurrentes, fueron iniciando formas o mecanismos de control, para enlazar fenómenos con predicción.

Con la invención de la escritura, el arte y demás representaciones culturales del pensamiento, la creación de reglas se pudo perpetuar más allá de la vía oral, las personas con mayor visión educaron a la generación de relevo creando así una casta o club pan-generacional, dónde generación tras generación, los poderosos hereredaron a poderosos, conocimiento, control y el aprovechamiento de la historia a su favor.

Fácilmente se nos viene a la cabeza mil historias, desde una tribu nómada hasta los Mayas, pasando por los egipcios, cuyos líderes predecían el crecimiento del Nilo al enviar un mensajero a romper las presas que habían creado kilómetros corriente arriba.

Como otras observaciones serias, desde la “predicción” de los antiguos celtas del inicio de primavera, hasta la de los sumerios y asirios de la subida del mar. Las primeras por lo períodico de las estaciones y del tiempo clímatico, las segundas debido al ciclo lunar; ambos observables y cuantificables por los “iluminados” del grupo.

Finalmente les digo, que estos ciclos deben estar acordes con los fenómenos que se observan para su creación, de lo contrario, ocurren “fenómenos” climáticos a “destiempo”, fenómenos fuera de horario que a “iluminados” y “plebeyos” ponen nerviosos. Nervios, obedecen simplemente a la falta de marcos de referencia, a elementos fe-hacientes, que indiquen las cosas se encuentran bajo control.

De estos hechos radica el éxito de las ciencias, el poder de predicción, el poder de control, el poder por el poder del poder hacer y des hacer.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s