De [La Expresión] la música y las tradiciones orales.

En la incesante y a veces letárgica lucha contra el sueño o la falta del mismo, uno piensa mucho y hace poco. Esto principalmente por lograr evadir o penetrar el sueño y sus misterios. En la memoria, antes del sueño está nuestra vida pasada y mientras la vemos repasar por nuestra mente en el aguarde a por el sueño, nuestra vida futura está allí, imaginada ahí mismo.

Recordamos y planeamos eventos efímeros o muy trascendentales, épicos o simplemente vergonzosos, pero en ese delirio del reposo simplemente pasamos directo al día siguiente u otras veces nos hundimos en nuestra mente, para soñar.

De ese ir y venir les puedo contar como algunas veces, cuando no hay mucho por hacer, uso el ritmo. Cuando presiono un timbre, cuando escribo en el teclado de un móvil o cuando escribo en cualquier otro teclado. Ese palpito que se nos sale cuando tenemos en frente a un tambor, ese tick nervioso cuando esperamos algo o se nos dice algo incómodo que hacemos con nuestros pies. Ese tarareo pegajoso que te recuerda una canción, pero que extrañamente rima con lo que sea.

Ese ritmo visceral, es el ritmo que puedes sentir, me atrevo a decir que el origen de la comunicación, fué la melodía. Antes que la palabra, de la expresión gráfica, de la prosa. Antes de todo eso, existió el verso rimado, la música repetitiva, el ritmo “pegajoso”.

Todo con ritmo se recuerda mejor, se escucha mejor, se siente mejor. Imaginemos por un momento, un número de telefono, es más fácil de recordar si le introducimos mentalmente una rima al asunto. Nuestros nombres, completos, con apellidos los recordamos y aprendemos con una cadencia particular.

Por ejemplo, mis contraseñas favoritas, las introduzco en los teclados con un ritmo que sólo un pianista tocando su pieza favorita podría disfrutar más.

Creo que ya dí a entender que la música posible sentirla y vivirla, que ella originó nuestra más precaria y primitiva comunicación. Siendo ahora una de nuestras más delicada y refinada arte. Digo que la música fué nuestra primitiva comunicación, fundamentado en ese principio básico de nuestra memoria, que con ritmos aprendemos mejor, que con secuencias temporales de diferentes sonidos, podemos memorizar gran cantidad de información.

Como una rima sencilla, un verso terso, una música agradable se nos queda incrustada en la memoria, es uno de los misterios más vigentes de la Neurociencia actual.

Idiomas de orígenes remotos tal y como el chino, el griego y el árabe[persa], son idiomas melodiosos y rítmicos in extremis, simplemente son musicales.

Algo que me reconforta profundamente, es la poesía. Cualquier poesía que crea considerarse buena, es intrínsecamente ritmica; me atrevo a decir que la buena poesía hasta tarareada es hermosa.

Ya que mencioné el griego, recuerdo que planeaba conversar de la tradición oral. De como las grandes historias como las atribuidas a Homero, nos lo brindan como el poeta épico definitivo. En mi opinión personal, salvo algunos Romanos excelentes, solo Shakespeare logró llevar la humanidad a un plano tan imperfecto con tanta perfección como lo es el Drama y la Comedia[Comedia verdadera, no el moderno humor que denominan chistoso].

Cuando la música busca su origen, lo consigue en la palabra. Y la palabra al buscar a su madre, la halla en la música. Justo en medio de ese nacimiento esta el poder de la palabra, pero algo les aseguro amigo lector, que no podría decirlo mejor que José Manuel Briceño Guerrero en estos vídeos.

Excelente.

Finalmente, lo bonito de la lengua y lo músical de ella es la poesía fonética.

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